Mis aventuras en GIrona (III): globos Montgolfier, flanes de agar-agar y un hotel lleno de sorpresas

22/10/11

Salles Hotel & Spa Cala del Pi
Sé que es un poco tarde, pero no podía dejar de compartir con vosotras nuestras aventuras del día de hoy. En nuestro menú cultural hemos degustado un vuelo en globo, un auténtico desayuno payés, un curhotel donde nos han enseñado un montón de cosas sobre nutrición y, para finalizar, un hotel de cinco estrellas con un magnífico spa en el que nos hemos relajado durante toda la tarde.


Quién me iba a decir la semana pasada que hoy os estaría escribiendo desde una de las camas más cómodas que he probado nunca (me vais a perdonar, pero a estas horas ya estoy a punto de irme a dormir). Esta tarde hemos aterrizado en el Salles Hotel & Spa Cala del Pí, en Platja d´Aro, y tengo que confesaros que ha sido toda una sorpresa. El establecimiento ya es exquisito de por sí (está situado en primera línea de playa), pero además cuenta con un spa que es uno de los mejores que he probado. A veces tengo la impresión de que los spas situados en hoteles son muy básicos y, hasta cierto punto, con poco carisma. Pero el spa de este hotel es todo lo contrario: desde que atraviesas sus puertas entras en un mundo de aromas, relajación y bienestar. La amabilidad del personal junto con una carta de tratamientos totalmente "de la casa" consiguen que la visita sea inolvidable.


Rosa, la directora del Spa, ha conseguido un espacio lleno de "allure", en el que se nota el mimo con el que cuidan hasta los más pequeños detalles. Creedme, no es lo mismo una piscina de hidroterapia amplia, a una temperatura muy adecuada y con una serie de elementos realmente relajantes que una micropiscina con dos cuellos de cisne y unas pocas burbujas. Y por desgracia es lo que se puede encontrar en cada vez más establecimientos hoteleros.

He tenido la suerte de recibir un completo tratamiento relajante con una envoltura de algas, y tengo que confesaros que en un determinado punto me he llegado a dormir. Me ha encantado que nos recibiera Rosa con una frase magnífica: "¡déjate sorprender!". Y dicho y hecho. Todavía sigo sorprendida por la tarde tan magnífica que hemos pasado.

Y si las habitaciones son impresionantes (he podido disfrutar de una bañera con jacuzzi para mí solita), el servicio de restauración es cuanto menos exquisito. El Chef ha creado para nosotras un menú sorprendente, imaginativo y con algunos platos tradicionales (como el "mar y montaña") totalmente reinventados. La lástima es que no los he podido probar todos, porque hace unas semanas sufrí una intoxicación alimentaria aguda de la que todavía me estoy recuperando. Pero creedme, se me hacía la boca agua viendo algunas de las delicias que comían las demás. Si queréis saber más de este establecimiento tan increíble, no dejéis de visitar su web: http://www.salleshotels.com/

Lo más divertido de la cena ha sido rememorar algunas anécdotas del día tan maravilloso que hemos pasado: a primera hora, algunas valientes han emprendido un viaje en globo Montgolfier (cortesía de Globus Empordá, unos grandes expertos que son más que recomendables para hacer una excursión inolvidable). Tengo que confesar que he sido una de las disidentes que se han quedado en tierra, pero por una buena causa: disfrutar de la playa y el paisaje de Roses. Posteriormente nos hemos vuelto a juntar para disfrutar de un típico desayuno payés en Vilasacra, y posteriormente hemos aterrizado en el Hipócrates Curhotel. Mi idea era llegar rodando literalmente de lo bien que estamos comiendo, pero finalmente nos hemos decidido por usar nuestro ya fiel transfer (el conductor, Luis, es uno más de nuestra pequeña familia aventurera).


El Curhotel Hipócrates es un establecimiento orientado a las curas de salud. Sí, sí, como lo leéis. Cuentan con programas antiestrés, antitabaco, adelgazantes, anti-ageing... Y todo ello contemplando a cada persona desde una visión holística, lo que resulta en una terapia personalizado que combina una buena alimentación, una dieta personalizada, ejercicio físico y curas termales.

Como durante la mañana habíamos comido bastantes cosas, la visita al hotel Hipócrates ha sido todo un acierto. Su buffet lleno de comida sana y moderada en calorías nos ha servido de excusa para aprender un montón de cosas sobre nutrición, métodos de adelgazamiento con salud, la importancia del ejercicio físico bien controlado y unas recetas de cocina de lo más curiosas. Volveré a casa habiendo aprendido a hacer unos flanes estupendos con el alga agar-agar y zumos de frutas, y unos caldos de cebolla totalmente depurativos e ideales para hacer una dieta desintoxicante tras un fin de semana demasiado gastronómico.

Ahora mismo voy a prepararme para irme a dormir,  y la verdad es que tengo muchas ganas de saber qué nos descubrirá Girona mañana. Está siendo un viaje absolutamente inolvidable, y me está permitiendo descubrir una región que lo tiene todo: mar, montaña, campos, viñedos,  unos magníficos spas, gastronomía, cultura y, sobre todo, una gente encantadora.

¡Hasta mañana a todas!

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